Imagen emblemática que la bodega utiliza desde hace décadas en sus etiquetas. El original fue pintado por azulejeros de Triana a principios del siglo XX como homenaje a la calidad de sus vinos y se encuentra en el antiguo restaurante “La Alicantina“ en la plaza del Salvador, en el centro de Sevilla.

 

El Jerez no es simplemente un vino. Como afirma Maria del Carmen Borrego Plá en su ponencia “Vinum Ceretanum”: el inicio de un patrimonio cultural, el vino para esta tierra es una señal de identidad, presente en la literatura, en la historia, en la religión, en las fiestas y en el más hondo sentir de nuestro pueblo.  Cuestión ésta nada extraña, si tenemos en cuenta que todas las grandes culturas, fundamentalmente las de la cuenca mediterránea, han consumido vino”.

Precisamente por ello, para la bodega El Maestro Sierra, Primus Inter Pares, constituye una obligación contribuir a preservar, al igual que lo hace con la calidad de sus vinos, el espíritu de la cultura de este generoso inigualable con más de dos mil años de historia y más de quinientos de carta de naturaleza.

Los vinos de El Maestro Sierra, algunos con una vejez cercana a los 80 años, son jereces de extraordinaria calidad, criados y envejecidos siguiendo la tradición artesana de una familia que ha conservado esos modos durante dos siglos. El trabajo hecho a mano y el paso del tiempo como aliado, han conseguido que estos vinos se sitúen en los estándares de calidad más altos y que la bodega, por sí misma, se haya situado como una de las 100 mejores bodegas del mundo en el año 2011, según la prestigiosa Wine & Spirits Magazine.

Más información: www.maestrosierra.com